Yo Te Envidio José De Arimatea

Subiste a la cruz usando una escalera
Llevándote una soga y un martillo cualquiera
Al Cristo maltratado en el suelo pusiste
Privilegio tan grande, en tu vida tuviste
No se compra con oro, se lo gana el que crea
Como te envidio a ti, José De Arimatea.
Creíste en el Señor aunque por mí muriera
Aún después de muerto en victoria le viste
Abrazaste su cuerpo, de la cruz descendiste
Privilegio tan grande, en tu vida tuviste
No se compra con oro, se lo gana el que crea
Como te envidio a ti, José De Arimatea.
Ni poder, ni riquezas, ni promesas someras
Ni posición te envidio, no importa cuales fueran
Te envidio aquella soga, te envidio la escalera
Te envidio aquel martillo, tu fuerza de primera
Te envidio aquel abrazo póstumo que te diera
Eso es lo que yo envidio, José De Arimatea.
(Himno de fondo "Dios" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)