En Memoria
Rev. Margarita Martínez Rodríguez
13 de diciembre de 1947 - 11 de marzo de 2007
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La Reverendísima Margarita Martínez Rodríguez, Obispa Luterana, nació el 13 de diciembre de 1947, en Nueva York y vino a Puerto Rico a los 8 años. Sus padres son oriundos de San Juan.
Obtuvo su bachillerato en administración de empresas de la Universidad Mundial en Hato Rey, Puerto Rico, en 1979. Allí también obtuvo su maestría en 1982, y obtuvo su maestría en divinidad en 1989 del Seminario Teológico Luterano de Philadelphia, Pennsylvania; uno de ocho seminarios de la IELA. Fue ordenada como Reverenda en el 1989. Después de ordenada sirvió como Pastora de la Iglesia Evangélica Luterana Bethel en Dorado, Puerto Rico y como pastora de la Iglesia Evangélica Luterana San Marcos en Guaynabo, Puerto Rico. Sirvió como Secretaria del Sínodo del Caribe de la IELA del 1991 al 1993.
La Rev. Martínez fue miembro votante de la Asamblea Eclesiástica de 1995 en Minneapolis, Minnesota, y fue elegida como una de los delegados de la IELA a la Asamblea de la Federación Luterana Mundial de 1997 en Hong Kong. De 1997 a 1999 sirvió como director asociado de asuntos globales, Misión Global de la IELA. El 27 de octubre de 2001 fue instalada como obispa. Al momento de su elección era desarrolladora de la Misión Cristo El Señor en Cayey, Puerto Rico. Su término vencía en octubre de 2007.
"La Obispa Martínez nos desafió a todos a confrontar las barreras que erigimos para dividirnos y que cruzáramos esas barreras por amor a una reconciliación. En su liderato del Sínodo del Caribe nos dio una visión de una iglesia más inclusiva y multicultural. En relaciones ecuménicas ella fue un modelo de los dones de las mujeres en el ministerio y liderato. Fue una gran mentora y amigo espiritual a incontables jóvenes y nuevos pastores ordenados. Altamente centrada en la comunidad de la iglesia reunida alrededor de los medios de gracia, exudaba alegría al presidir y predicar," comentó el Rev. Mark S. Hanson, Obispo Presidente de la IELA.
Fue una luchadora, una pionera en todo momento. Luchó mucho por la igualdad de la mujer en la iglesia. Trabajó mucho por el bienestar de la comunidad.
La Reverendísima Margarita Martínez, le amputaron una pierna en su juventud, tras un diagnóstico de cáncer. A pesar de todo eso ella luchó. Siguió hacia adelante y nunca se amilanó ante nada ni nadie.
El día que fue instalada como Obispa del Sínodo del Caribe de la Iglesia Evangélica Luterana, que cubre Puerto Rico e Islas Vírgenes, la Reverenda expresó que "por años (el trabajo pastoral) nunca se vio como una opción para la mujer."
Su vocación fue una de servicio incondicional por los más pequeños y desamparados. Además, defendió con valor y sacrificio los principios de justicia y amor proclamados en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Luchadora incansable por la justicia social, la igualdad y el bienestar integral de la familia puertorriqueña. Siempre levantó su voz como una profeta, reclamando transparencia y responsabilidad en los procesos sociales y gubernamentales.
La Rev. Martínez designó al Rev. Francisco L. Sosa como Obispo Interino del Sínodo el 28 de agosto de 2006, cuando información de su decadente salud fue revelada. Rev. Sosa precedió a la Rev. Martínez como Obispo del Sínodo.
Le sobrevive su hijo Pedro Javier Berríos, un hermano y su madre.
La Reverenda Luterana Margarita Martínez, quien en el 2001 hizo historia al convertirse en la primera obispa de esta denominación en el Caribe, falleció el domingo 11 de marzo de 2007, en Bayamón, Puerto Rico, tras un padecimiento de cáncer, a la edad de 59 años. La Reverendísima Margarita Martínez era, al momento de su muerte, la máxima jerarca en Puerto Rico de la denominación luterana, la congregación protestante más antigua del mundo. El Sínodo del Caribe de la IELA tiene 6,140 miembros bautizados en 34 congregaciones en Puerto Rico e Islas Vírgenes Americanas.
Nuestra Iglesia y sus miembros siempre agradeceremos a Dios el regalo de vida y la obra insuperable de la obispa Margarita Martínez. Descansa en paz en los brazos de tú Señor y siempre te recordaremos. "Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor." Mateo 25:21.
(Himno de fondo "Un Amor Tan Grande" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)