Septiembre 2007
Saludos queridos amigos/as en el caribe y otras partes del mundo ;)
Ya vino y se fue septiembre y les cuento que me ha ido bien. Entrando en este programa ya sabia que mi experiencia como iba ser diferente al de las que vinieron antes. Primero por venir de una cultura que no es necesariamente la de los estados unidos y segundo por que ya hablo español.
Aun así hay mucho que se pierde en la traducción y para mi ha sido toda una aventura el aprender castellano a lo Argentino. Todo país tiene su jerga y dichos, igual todos sabemos que si visitamos a otros países de habla hispana hasta la comida puede disfrazarse de otro nombre. Melocotones se han convertido en duraznos, la piña ahora se llama ananá, un bochinche es un alboroto y una chusma es una bochinchera. Y peor con la detección de malas palabras cuando trabajo con los niños chicos (pequeños) o los pibes (jóvenes).
Mas allá de las palabras todo me va bien. Vivo en el Hogar Universitario Luterano con seis chicas más en los altos y cinco chicos en el primer piso del hogar. Yo tengo mi habitación en el medio, entre los dos, paralelo con el comedor de las chicas y la oficina de la pastora Báez. El hogar le pertenece a la Iglesia Luterana San Timoteo en donde estoy sirviendo como voluntaria. El mismo celebra su aniversario de 50 años ahora el día 3 de noviembre.
Algunos momentos y recuerdos sacados de mi cajita de memoria colectiva:
Vida en San Timoteo:
50 años de una congregación: Parte de mi trabajo ha sido ayudar en crear una línea cronológica de la historia de la congregación. Entre fotos recuerdos, recortes y recuentos poco a poco he podido mirar a través de la ventana que muestra lo que ha sido la vida de esta comunidad. Más aya de lo que pueda leer esta lo que escucho en las celebraciones semanales y las visitas a la pastora donde conozco quienes son estas personas hoy.
También en este recorrido he podido leer las actas de los delegados de las distintas casas que componían el Hogar Universitario Luterano en los años 60-71. Cada acta fue escrita en el puño y letra del que dirigió la reunión, por lo tanto mientras leo me siento como si personas distintas me estuviesen hablando. En comparación hasta el momento, universitarios viviendo en el Hogar en aquel entonces tienen muchas de las mismas preocupaciones que se tienen hoy en día. ¿Como compartimos? ¿Como cuidamos de este espacio en el cual todos convivimos?
Mirando todas estas cosas pinto la imagen de que la iglesia es en muchos casos como un hogar donde convivimos y tenemos que ponernos de acuerdo en como cuidar de ella cada uno poniendo de su parte. Y esto no significa que siempre van a ver acuerdos ni siquiera que nos vamos a llevar bien el 100% del tiempo pero en familia las situaciones son iguales. Las relaciones entre seres humanos por mas llenos de o falta de amor son difíciles.
Continuamos en preparación de la celebración del 50 aniversario, de camino celebramos mientras compartíamos historias durante un taller de autoestima y mas aun celebramos que después de tantos días de lluvia al fin a salido el sol. Ojala que pronto empiece el calor.
Y yo celebro que estoy aquí y me reconocen como parte nueva de la comunidad. Este sábado pasado mientras esperábamos por comenzar una reunión de comunidad una de las damas Zulma comento de lo callada que soy. Se acordaba de las otras voluntarias que se pasaban preguntando “Como se dice esto, como se dice lo otro…” Pensó que ya que hablo español estaría hablando mucho más. “No es malo sino diferente.” Dijo en fin pero el que me conoce sabe que me gusta sentarme a escuchar y tengo mis momentos de comentario o compartir. Después Zulma me pregunto sobre mi familia y salio la parte de mi que le gusta contar historias y pude compartir quienes son mi familia. Luego el domingo esa parte de mi tuvo otra oportunidad en donde les leí un poema que escribí estando aquí. Espero que en mi manera diferente y el intercambio de historias y poemas nos podamos conocer…
Vida en HUL (Hogar Universitario Luterano)
Cuando llegué al Hogar todos se encontraban estudiando para exámenes. ¡Les cuento que en mi transcurso académico nunca vi a un grupo de personas estudiar tanto!
Se perdían entre hojas para leer, resúmenes por redactar y proyectos por entregar.
Por las tardes como eso de las 9, 10 de la noche se reúnen para cenar. Muchas veces pasa alguien preguntando que va comer cada cual y se terminan juntando 2 o 4 o 9 para comer. Se sale a comprar los materiales y luego dividimos el costo. Cuando ya nos llenamos y es hora de guardar y lavar salen las cartitas. El juego de las cartitas consiste en que el nombre de todo el que comió se escribe en un papelito. Luego se van sacando el nombre que queda al final es la persona que lavara los platos. A menos que salga un comodín. Los comodines son aquellas personas que cocinaron y ayudaron en la preparación de la comida. Si sale un comodín se vuelven a sacar las cartitas al menos cuatro veces si a la cuarta sale un comodín entonces le tocara lavar.
De última existe la salvada, un último intento donde la persona escogida saca una cartita y si adivina de quien es la persona adivinada entonces tendrá que lavar.
Abajo entre los chicos hay tres que están estudiando música. Por las mañanas me levanto al son de un saxo y por las tardes me acompaña el cantar de una guitarra. En la semana se da que practican coros en el templo en preparación para exámenes de dirección y coral y abajo del templo en el teatro “El Escudo” ensayan los estudiantes de teatro. El día se llena de música compuesta y música natural con el cantar de los pájaros y el tucu tucu pa´ del calentador de agua.
Al azar me encuentro con Anahi una de las chicas del hogar quien se ha dado la tarea de dar me por lo menos un abrazo diario ya que le había hecho mención de que me hacían falta los abrazos de mi mama. Y muy a menudo paso por la cocina a encontrarme con Eugenia inmersa en las lecturas de sus clases de psicología ella se ríe y canta una canción que dice Kris kris kristina
Ya se ha pegado y los demás han empezado a cantármela también.
La Casita:
A veinte minutos en micro o colectivo (guagua), llegamos al “ La Casita del niño Belén” en Ringuelet. Esta zona es más residencial y tranquila en contraste con el bullicio y vaivén de La Plata. La Casita en realidad es un comedor y centro de apoyo escolar en titulo pero en realidad viene siendo más que eso. Por la mañana vienen los jardineros (niños preescolares o elementales de 3 a 9 años) hay como doce de ellos que vienen a la casita por las mañanas. Si no nos sentamos a ver a los tres chanchos o a Tom y Jerry (Sherry), pintamos y aprendemos alguna manualidad. Si el día esta bueno podemos jugar afuera brincando cuica y saltando cuadritos. De lo contrario jugamos al huevo podrido que es una versión del juego “Duck, duck, goose.”
En la casita Monica mi supervisora siempre que llego me abraza y sus abrazos me acuerdan a los de mi madre. No sabe el bien que me hacen. Sin embargo la vida no es todos abrazos y sonrisas en la casita. Estos chicos vienen de hogares donde la violencia y las peleas es lo común. El otro día estábamos jugando un dos tres pescao uno de los niños mas pequeños Nicolás (años) quería ser el cantor pero su hermano Jerónimo (5 años) le tocaba, en menos de un segundo se había metido a la discusión el primo de ellos Kevin (4 o 5 años no me acuerdo) y este ya se estaba lanzando para caerle a puños a Nicolás. Salí corriendo separándolos lo mas posible uno en cada brazo.
En fin logre evitar que se dieran en ese momento pero 15 minutos después ya estaban peleando de nuevo. Este es el otro lado de la Casita. El lado difícil para mi, tanto así que a veces no quiero ir. Me pregunto ¡¿Que hago aquí soy la persona menos indicada para un trabajo como este!? Aun así dentro del caos y los juegos los gritos y los llantos cada tanto alguno de ellos hace bien y se ayudan, empiezan a jugar como es y se tratan con cariño. Y en ese tire y jala para saber hacia donde pueden llegar conmigo ya saben que no lograran que les haga un dibujito o que les ayude con su proyecto sin que primero me digan por favor.
Y con eso les dejo con un recuerdo. Las palabras de un amigo mío que se llama Vance Blackfox Robbins: “Cuando en la vida algo nos apasiona y nos echamos de lleno por vivir esa pasión las cosas no siempre son agradables incluso a veces es necesario sacrificar nuestra comodidad logrando así una recompensa mayor…”
Bueno gente este es un pequeño vistazo dentro de la vida acá durante el mes de septiembre. En Octubre espero poder hablarles mas sobre personas especificas. Hay tanto que no se puede escribir ahora pero espero algún día cuando nos volvamos a ver espero poderlas contar.
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