La Corona De Espinas ] Yo Te Envidio José De Arimatea ] Tu Duda Es Razonable ] Romance Del Castillo De Bajamar ] Camino de Emaús ] No Tenemos Vino Señor ] Mi Madre Isabel ] Las Playas de Caguas ] [ Al Dios No Conocido ] La Cien ] De Vuelta A Galilea ]

Al Dios No Conocido

Se acerca a grandes pasos el celestial despido

Nuestro Cristo regresa, se va hacia donde vino

Nos deja una promesa, un regalo final
¿En qué consiste, dime, el regalo divino?
Me contesta mi cristo:

La presencia por siempre de un Dios no conocido.


Sin tu presencia, oh Cristo, ya yo no tengo amigos

Sin tu dirección clara, no se donde camino
Dejame, oh Señor tu presencia real

¡Como podre vivir sin ti? no lo concibo
Me contesta mi Cristo:

Déjare que te cuide un Dios no conocido.


En Atenas San Pablo nos sirvió de testigo

Aquella gran cultura necesitaba abrigo
Les llevaste Señor un calor sin igual

¿Cómo te entenderan Señor, si no te han visto?
Me contesta mi cristo:

Dejare que ellos vean un Dios no conocido.


¡Quién es, dime, ese Dios quien nadie ha conocido?
Ese consolador que ofrece gran cariño
En quien he de fiar, sin temer ningún mal
A quien tu prometiste cuidará de tus niños
Me contesta mi Cristo:

Ese Dios que te dejo no es tan desconocido.


Lo ves en la grandeza, en gotas de rocío

Lo ves en la belleza de atardecer sombrío
Lo ves en el llover, lo ves en el zarzal

Pero Señor, ese Dios ¿puedo decir que es mío?
Me contesta mi Cristo:

Fue el Dios que te creo, es un Dios conocido.


Siempre estará contigo, en las buenas y en las malas
Cuando en el hospital vayas a entrar a sala
Cuando a tu familia le lleguen alegrías
Cantara y bailara y se vestira de gala

En bodas, en bautismos, siempre será lo mismo
Ya no es desconocido ese consolador

Me recuerda mi Cristo: ese amigo soy yo
 

(Himno de fondo "Dios" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)