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El poder de Dios nos liberta

En diferentes ocasiones en nuestras vidas hemos tratado de vencer obstáculos, pero el intento o los intentos han sido fallidos. Hemos llegado ha pensar que somos incapaces de continuar adelante. Lo que sucede es que se nos olvida muy rápido quienes somos y a quién le pertenecemos, fuimos comprados, redimidos, hechos hijos de Dios. Por medio de la persona de Jesús hemos llegado a alcanzar el nivel de ‘’más que vencedores,’’ y con esto somos capaces de vencer cualquier obstáculo que se nos presente, no por nuestras fuerzas sino por el poder del Espíritu Santo derramado sobre todos nosotros. El endemoniado de gadareno no estaba en la espera de que lo libertaran de su posesión demoníaca debido a que en el lugar en que se encontraba no era un lugar frecuentado por los judios, era un cementerio vivía en los sepulcros, no - tenia ninguna clase de esperanza de poder salir de esa situación. No importando ninguna circunstancia incluyendo que se encontraba en un cementerio, Jesús llega a la región donde él estaba y al acercarse, el demonio siente la presencia de Jesús y pide permiso para salir fuera del endemoniado. Los demonios tiene claro quién es Él que los confronta reconocen la autoridad y saben cual es su destino, por que preguntan has venido a atormentarnos antes de tiempo. De tal manera podríamos comportarnos nosotros reconociendo en todo momento que Jesús esta al control y desea ayudarnos, y es momento que podamos identificar esa ayuda que Dios nos desea brindar. Por eso Dios ha salido al encuentro de nosotros sin importar donde te encuentres o cuál sea tu situación.


Debido a las formas que el diablo trabaja es que tenemos que estar prestos a reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas y a reconocer su voz para andar por el camino correcto. Esto no nos excluye de fallar, pero estaremos cerca de DIOS para recibir el pronto auxilio que necesitamos en los momentos de dificultad.
 

Con la victoria de Jesús el diablo ya no tiene potestad sobre nosotros y entonces pasamos a formar parte del pueblo escogido por Dios. Somos vestidos del Espíritu Santo, ya no andamos desnudos espiritualmente. Ni nuestro cuerpo carece de ropa. Si no que entonces pasamos al tierno y especial cuidado de Dios. Es el momento en que llegamos a esos delicados pastos donde Dios nos hará descansar en lo que somos instruidos en la palabra, tiempo en el cual maduramos espiritualmente. Entonces somos llevados por el camino, guiados por el Espíritu Santo. Comenzamos a llevar el mensaje de que Jesús nos libertó y que ahora somos sus hijos, amados por Dios y guiados por el Espíritu Santo.
 

 

Por Martín López

Lucas 8: 26-39
 

(Himno de fondo "Dios" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)