La Corona De Espinas

Subía yo a lo alto cuando fuí arrancada
Las Espinas en mi tallo no pudieron evitar
El ser separada de mi tierra y mi apoyo
El ser humanizada, oír, ver y callar.
¿Qué me deparará este destino incierto?
¿En qué proyecto o adorno iré yo a parar?
¿Será la mesa fina de un hombre de gobierno?
¿O será en la gran sala de un salón de bailar?
Yo tengo mis anhelos, como tienes los tuyos
Ser lo mejor que pueda, lucir y disfrutar
Ser parte del gran gozo de aquel que me posea
Ser recordada luego con gran amor, y dar paz.
Pero, ¿qué estás haciendo? No sigan me hacen daño
Como doblar mi tallo en forma circular
Soy yo solo una planta, no soy una corona
Ningún rey querría usarme, ¡cesen ya!
Sobre su frente nívea planté finas espinas
Brotó roja su sangre, donde le lastimé
Perdóname Dios mío si causo angustia impía
No lo puedo evitar, ya mi destino hallé.
Junto a aquelo que dice "El Rey de los judíos"
Por la calle entre turbas, con mi Dios caminé
Vi a lo lejos la cruz en la cima del monte
Mis espinas gritando ¡mí Dios perdóname!
Solo queda el recuerdo de una experiencia triste
Al frente de una tumba, mí vida terminé
El polvo, el sol, las luvias troncharon mis espinas
Mi final está cerca al igual que mí Rey.
Pero que veo, albricias, mi tallo busca tierra
Penetro en sus entrañas donde vida hallaré
Mí Dios me da esperanza, me renueva ls fuerzas
Espero con gran ansias un nuevo amanecer.
(Himno de fondo "Dios" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)