Mensaje del Obispo al Pueblo Luterano, Evangélico y Católico de Puerto Rico

Hace 493 años el monje Agustino Martín Lutero, un católico romano alemán de su época, clava 95 Tesis donde lanzaba un reto a las autoridades y académicos de su época sobre el lucro que representaba la venta de indulgencias. Él, Fray Martín Lutero, no pensó que ese reto obtendría la atención que tuvo. Él, Fray Martín Lutero, hacía apenas unas semanas, había lanzado un reto que él, como académico y religioso, entendía que era de mayor profundidad y alcance.
Pero Dios le tenía a este santo, a este mártir y líder, de malos cascos y hablar, en ocasiones, destemplado, un sitio en la historia. Siguiendo la rica tradición de reforma hacia el interior de la Iglesia Católica Romana que siglos antes habían iniciado otros reformadores, y porqué no indicarlo, reformadoras, y que no tuvieron la atención del movimiento transformador que inició Lutero. Algunos/as de esos reformadores/as no fueron escuchados, al contrario, fueron encarcelados, perseguidos, exiliados y hasta convictos a muerte. No nos podemos olvidar de la aportación de Juan Hus, fundador de un movimiento reformador y que sus seguidores/as han continuado, con sus cambios y adaptaciones. La iglesia tiene que seguirse transformando, reformando y afirmando el Evangelio.
Lutero fue un hombre de su tiempo, estudió las disciplinas conocidas en su época, con esas herramientas logró transformar el pensamiento de un grupo de seguidores/as. Son estos/as seguidores/as los que han de dar continuidad al movimiento que se inició el 31 de octubre de 1517 en la Alemania del siglo XVI.
No podemos olvidar que en el mundo de esa época se estaba dando un cambio, del Medioevo al “descubrimiento de nuevas civilizaciones”, aunque algunas de estas son más antiguas que algunas “civilizaciones” europeas. Ya, en este mal llamado “Nuevo Mundo”, que sus habitantes conocían como “Abya Yala (Tierra Fértil)”, existían civilizaciones centenarias, con sus costumbres, culturas, idiomas y escritos. Ya en nuestra Isla de Borikén había personas, seres humanos, con su estructura social y cultural.
Hoy en Puerto Rico celebramos estos 493 años sin olvidar el reto que tenemos ante nosotros/as, el cual es la transformación de nuestra respuesta eclesiástica a los eventos religiosos, comunitarios y sociales de nuestra época y entorno. Tenemos que convertirnos en voz de los desamparados e invisibles de la sociedad; voz para que la justicia social prevalezca; por una sociedad más justa y con valores claros y ejemplificados en nuestras acciones y obras. Podemos ayudar en la construcción de un mejor Puerto Rico con nuestras manos, construyendo la obra que Dios quiere que hagamos.
También celebramos en este día que hace 344 años la Iglesia Evangélica Luterana de Frederick comenzaba su existencia bajo los auspicios del pueblo luterano de Dinamarca. Esas son nuestras raíces como Sínodo Luterano. ¿Dónde estamos ahora? ¿Hacia dónde queremos ir mañana? Donde Dios quiere que estemos y caminemos.
Somos una Iglesia Cristiana diversa, rica en historia y con una teología clara, contundente y capaz de transformar vidas, es la Teología de la Cruz. Criticamos con fuerza y argumentos sólidos las teologías de Gloria que hoy ocupan púlpitos y lugares privilegiados. A los pies de la cruz nos confesamos y somos lavados por la sangre de Cristo.
La tesis que les presento hoy es sencilla:
1. La Misión continúa por medio de la formación de líderes sanos, comprometidos y educados en la Identidad Luterana: Justificados por fe, viviendo unidos con nuestras diferencias, una sola familia.
2. La Misión continúa por medio de unas congregaciones afirmadas en los principios doctrinales de la Iglesia Evangélica Luterana.
3. La Misión continúa por medio de la Educación Bíblica que nos comprometemos a realizar en las congregaciones y grupos luteranos.
4. La Misión continúa porque el Pueblo Luterano, aquí reunido y aquí representado, ha de darle la energía y el empeño para trabajar por la misión, que es la Misión de Dios, Missio Dei.
5. La Iglesia Evangélica Luterana ha de aportar al desarrollo de una sociedad con valores firmes y sanos, afirmando la familia.
6. La Misión ha de continuar defendiendo los derechos humanos, civiles y sociales, bases de nuestro servicio comunitario.
7. La misión ha de continuar porque ese es el mandato de Dios: Id y predicad el Evangelio a toda criatura; en amor y servicio al prójimo.
Dios bendiga al pueblo puertorriqueño y nos siga dando su paz. Así sea.
Rev. Felipe Lozada Montañez
Obispo
31 octubre 2010 en Río Piedras, Puerto Rico
•