Sígueme

La palabra sígueme es una palabra de gran impacto en nuestro lenguaje. Puede ser dicha en muchas formas y cada una de ellas tiene una connotación diferente. Dicha en forma de orden al estilo militar, implica una necesidad inmediata, y lleva a una acción que pudiera ser peligrosa, como también puede representar salir de un lugar de gran peligro.
Dicha como una invitación, al estilo social incluye una persuasión; conlleva unos beneficios; pudiera implicar un riesgo.
Puede ser dicha como un reto, al estilo juvenil –síganme los buenos- la respuesta es opcional. En esta forma desconocemos beneficios y peligros.
Es necesario escuchar a voz del Señor para ver cual es su reclamo. Samuel la escucho, Natanael la escucho. Luego procede la toma de decisión. Esta toma hay que hacerla al escuchar la invitación o la orden… No se puede posponer.
No va a haber comodidades; puede haber sacrificios físicos. La toma de decisión de Esteban, de los cristianos romanos y de Dietrich Bonhoeffer los llevo a la muerte. Habrá sacrificios económicos; se puede ir por sitios; que no nos gusten; se puede perder la vida.
Debemos estar atentos a la voz de dios para escuchar su llamado. Luego, no debemos de perder nuestro propósito... nuestro norte.
¿A quiénes se les hace esta invitación? A creyentes y no creyentes; parientes y dolientes; individuos e instituciones.
¿Estás dispuesto aceptar esta orden, invitación o reto?
Si tu respuesta es afirmativa; ¡Sígueme!
Por Rev. Mario C. Miranda M.D.
Juan 1:43-51
31 de marzo de 2007
(Himno de fondo "Dios" cortesía del Ministerio de Adoración Musical Judith Santiago)